La ley Patriota.
Jesús A. Jiménez Peraza
@jesusajimenezp
La USA Patriot Act o Ley Patriota aprobada por el Congreso de los Estados Unidos a raíz de los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, confirió al gobierno federal a través de las Agencias de Inteligencia, una serie de atribuciones que, para algún sector violentaba los derechos humanos pero otro la consideró necesaria para dar la seguridad interna y externa que el país requiere, previniendo el terrorismo, compartiendo información entre las Oficinas de investigación y endureciendo penas de los delitos vinculados al terrorismo doméstico e internacional.
La ley tuvo algunas reformas e incluso un intento infructuoso de unificar los proyectos de cada Cámara. Su vigencia fué hasta el año 2020, pero sustituida por otros dispositivos como la USA Freedom Act y la de Autorización de Inteligencia, en las cuales permanece el debate básico de la prevalencia entre la seguridad de los ciudadanos y la vigencia de los derechos constitucionales.
Estados Unidos continúa con un férreo tinglado legal para prevenir y castigar los actos que integralmente pudieran facilitar el terrorismo desde cualquier parte del mundo, ese es su derecho, pero por supuesto muchas normas están en el filo de colidir con la Constitución vigente desde 1787, tratados intenacionales u otra ley especial cuya interpretación pudiera prestarse para actuación diametralmente distinta de un Presidente diferente al actual, o por el cambio en la conformacion del Congreso Americano a partir de las elecciones de noviembre o por la decisión autónoma de un Juez Federal.
Vale decir, debemos mantener apropiada distancia entre las instrucciones recibidas desde el norte y nuestras políticas internas, porque aquellas además de morigerar nuestra libertad política, pudieran cambiar su orientación sin explicación ni justificación.
No tiene nada que ver lo antes dicho con temor alguno a ver atemperado el proceso que actualmente se sigue al señor Nicolás Maduro y su esposa, ya autorizado por el gran jurado de la Corte Federal del Distrito Sur de New York en marzo del 2020, imputándole cargos de narcoterrorismo, corrupción y tráfico de sustancias prohibidas, pero si pudiera guardar vínculo con actuaciones futuras de interés para nuestro proceso electoral venezolano, por lo cual no debemos vincular este proceso interno irrestrictamente con órdenes provenientes del Presidente de los Estados Unidos, sino sometido a nuestras leyes nacionales.
Es importante que ante todo hagamos valer nuestra soberanía. Es aceptable que sepamos agradecer la ayuda prestada y si es exigido, que paguemos los gastos ocasionados, pero hasta allí. Obviamente, debemos administrar con entera autonomía nuestros recursos naturales, reorganizar y fortalecer estructuras o designar funcionarios públicos. Pero no podemos aceptar la insinuación de ser un nuevo Estado de la Unión Americana, ni botín de guerra, ni que se nos impongan condiciones para determinar la reorientación de nuestro sistema judicial y en general, el democrático, para lo cual tenemos diseñado procedimientos constitucionales que a su debido tiempo deberemos revisar y reformar, pero que por ahora deben cumplirse.
A principios de su mandato el presidente Trump asomó la posibilidad de anexarse a Canadá y Groenlandia, ahora lo hace con el Estrecho de Ormuz. En los dos primeros casos recibió respetuosa pero contundente respuesta y la reacción de pueblo y gobierno unido, proclamando su soberanía, libertad e independencia.
La posición canadiense fue apropiada, a pesar que su economía se veía fuertemente golpeada con el aumento desproporcionado de aranceles, marcó sus mercancías con su bandera roja y hoja de maple, incentivando al pueblo a consumir productos nacionales, desarrolló políticas llamando a fomentar el turismo interno. El mensaje del presidente Trumph fortaleció el espíritu nacionalista entre los ciudadanos canadienses dentro del sistema de democracia parlamentaria y monarquía constitucional que tienen adoptado desde 1867, revisada y reafirmada en la reforma del 2011.
En el segundo caso, el gobierno autónomo de Groenlandia y la primer ministro de Dinamarca la señora Mette Frederiksen, pregonaron el derecho a la autodeterminación de la cual son titulares, advirtieron que el territorio insular no está en venta e hicieron valer en comunicados oficiales su libertad para explotar recursos naturales, petróleo o tierras raras.
Ya tendremos oportunidad de sopesar la posición de Omán e Irán sobre el Estrecho de Ormuz, que seguramente tendrá una connotación bélica, no política.
Me pregunto si no deberíamos en Venezuela dar a conocer nuestro agradecimiento y a la vez, la ratificación de nuestra inquebrantable libertad e independencia. Dios bendiga a Venezuela!
20/08/2026
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