Jesús
A. Jiménez Peraza
@jesusajimenezp
El desconocimiento del concepto de soberanía y la falta casi absoluta de líderes,
son puntos negativos y relevantes en la actual
política nacional.
La soberanía no la percibimos, simplemente porque no es un derecho
individual aunque somos cotitulares en su ejercicio. Para que apreciemos la dimensión del significado,
refiero que ejercemos soberanía directamente como pueblo, cuando la república
ejerce el poder en cada espacio físico del territorio (art. 11 CN1999); cuando
un juez dicta una sentencia o cuando los diputados sancionan una ley, puesto
que indirectamente, pero de manera protagónica, la hacemos valer cuando designamos los
representantes de los Poderes Públicos (art. 5 CN1999).
El ejercicio de la soberanía conforme al Preámbulo de la
Constitución Nacional de 1999, siguiendo las doctrinas clásicas de Jean Bodín, John Locke, Jean Rousseau y su
materialización con la Revolución Francesa, implica las defensas del sistema
democrático que hemos hecho nuestro desde hace mucho tiempo y por el que se ha
pagado un precio muy alto, con la vida y la libertad de muchos connacionales a
lo largo de nuestra historia; también afianzando el federalismo y la
descentralización; aceptando la integración latinoamericana conforme a los
principios de la no intervención y autodeterminación; defendiendo nuestro territorio, entre otros actos
significativos. En la práctica al no
sentir la soberanía, estamos dando la
espalda a todos estos valores, principios y conceptos.
En contracara, aceptamos la ausencia de
soberanía cuando admitimos gobernantes y comisiones ad hoc sin que haya una
consulta popular para su designación o cuando nos constituimos en botín de guerra y pagadores de gastos sin
explicación ni regateo.
Todos los poderes del estado perdieron su
legitimidad durante el desempeño o lo están desde su origen, de manera que
requerimos con urgencia legitimar las autoridades porque son ellas quienes, en
nuestro nombre, pueden ejercer los actos que materializan el concepto abstracto
y programático de la soberanía.
El actual proceso político - social para
finalizar la etapa socialista del siglo XXI, nominado así solo para separar el post chavismo, aunque no existe como periodo
histórico valido, requiere de
orientación apropiada que nos permita tomar nuestras propias decisiones. Necesitamos
líderes y este es otro menudo problema. En general, quienes buscan ocupar ese lugar de privilegio dentro
de la sociedad venezolana, se acomodan al facilismo y las circunstancias pero esa
conducta es antípoda de apropiada
conducción. El líder es quien dice y hace cuanto sea beneficioso para el
pueblo, debe proyectar, explicar, mantener y ejecutar ideas, debe parirlas, no repetir
lo que sea más fácil o le permita ganar adeptos. Tampoco es líder quien aceptó
en el pasado inmediato lo que hoy rechaza por conveniencia.
Líder fue Moisés, condujo a los hebreos a
través del desierto hacia la tierra prometida, venciendo al faraón y a las diez
plagas que impedían la travesía. Líder fue Simón Bolívar, en sus discursos
trazó un camino y con su espada, superando dificultades, liberó cinco naciones.
También lo fue sir Winston Churchill, al ofrecer sangre, sudor y lágrimas,
ante el Parlamento Británico recién comenzada la II guerra mundial con
Inglaterra al borde de la rendición ante los nazis. A pesar de ello no habló de
comodidades ni medallas para Adolph Hitler.
La sola insinuación sobre la creación del Estado 51 y la intromisión en nuestra política local, es un irrespeto de EEUU a nuestra soberanía y la omisión de respuesta contundente, es falta de un líder que la instrumente. Por cierto, la propuesta no tiene fundamento como algunos ad aláteres pregonan, en la renovación de la doctrina Monroe proclamada en 1823 por el presidente James Monroe, para apuntalar el proceso independentista de las colonias de América Latina contra las potencias europeas. El fin era evitar la expansión europea hacia nuestro hemisferio, no que EEUU se adueñara de nosotros. Dios bendiga a Venezuela!.
12/agosto/2026.
Un buen articulo, excelente fundamentación. Nacionalista.
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